Comunismo no realizado, y falso antiimperialismo







*Comunismo no realizado y falso antiimperialismo


La historia política contemporánea está llena de etiquetas que se repiten sin reflexión: países “comunistas”, potencias “antiimperialistas”, luchas “ideológicas”. Sin embargo, un análisis serio revela dos verdades incómodas. Primero, el comunismo nunca ha existido como etapa histórica realizada; lo que hemos visto son estado del capitalismo de estado, donde la explotacion del hombre porel hombre pasa a ser del hmbre por el estado. Segundo, el antiimperialismo que se proclama desde ciertos sectores de la izquierda es, en gran medida, falso, pues reduce el fenómeno al poder de Estados Unidos y omite que el imperialismo es una lógica estructural del capitalismo global.


Marx y Engels nunca se opusieron a la creación de riqueza. Al contrario, reconocieron que el capitalismo era históricamente necesario porque:

Desarrolla las fuerzas productivas.

Genera abundancia material.

Crea las condiciones para una futura sociedad sin clases.

El comunismo,  requiere abundancia. Como señaló Marx, “no se puede repartir miseria”. En esa fase, la propiedad privada de los medios de producción desaparecería, el Estado dejaría de ser un aparato de coerción y las clases sociales se extinguirían. Ningún país ha alcanzado este punto


Rosa Luxemburgo, en La acumulación del capital (1913), advirtió que:

“El imperialismo es la expresión política del proceso de acumulación del capital en su lucha por los mercados.”

Esta afirmación es clave: el imperialismo no es un atributo exclusivo de una nación, sino una consecuencia inevitable del capitalismo. Todo Estado que participa en esta lógica busca expandir sus mercados, asegurar materias primas y dominar rutas estratégicas.

La izquierda contemporánea, atraida por la herencia leninista ha caído en una visión reduccionista:

Denuncia únicamente a Estados Unidos como potencia imperialista.

Justifica o silencia las prácticas de expansión de otras potencias como China, Rusia o la Unión Europea.

Confunde la lucha ideológica con la lucha real, que hoy se libra en el terreno de los mercados.

Este falso antiimperialismo termina legitimando proyectos que reproducen las mismas lógicas de dominación, disfrazados de alternativas al capitalismo occidental.

En el siglo XX, la confrontación se presentaba como una lucha ideológica entre capitalismo y socialismo. Hoy, esa narrativa ha perdido fuerza. La verdadera disputa se da en el terreno económico:

China expande su influencia mediante la Franja y la Ruta, asegurando mercados y recursos.

Rusia busca controlar territorios estratégicos para garantizar acceso a energía y rutas comerciales.

Estados Unidos y la Unión Europea mantienen su hegemonía a través de tratados, sanciones y control financiero.

La lucha contemporánea ya no es por imponer una ideología, sino por dominar mercados globales. El imperialismo actual es, como anticipó Luxemburgo, la expresión política de la acumulación de capital.


Conclusión

El comunismo, como lo concibieron Marx y Engels, sigue siendo una utopía no realizada. Ningún país ha alcanzado esa etapa superior de abundancia, igualdad y desaparición de las clases sociales. Al mismo tiempo, el falso antiimperialismo que reduce el fenómeno a Estados Unidos oculta la esencia del problema: el imperialismo es inherente al capitalismo y se manifiesta en todos los Estados que buscan expandir sus capitales. Rosa Luxemburgo lo advirtió hace más de un siglo: la lucha no es ideológica, sino económica. Reconocer esta realidad es indispensable para construir un antiimperialismo auténtico, capaz de cuestionar la lógica de los mercados globales y no solo a un actor específico.


Juan Manuel 

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